¿Y dónde está la parte 2? En la carpeta de borradores, por supuesto. Tenía planeado escribir una serie de entradas pero me volví un ocho en el segundo post. O sea, que toqué un recuerdo y todo se me fue a la mierda. Pos eso, la segunda parte saldrá cuando reúna el coraje para revisar qué diantres escribí... o no.
Como sea, he aquí otra razón importante por la que me guardo mis opiniones para mí.
Cuando empecé con el blog, azuzada por un amigo de la época, mi acceso a internet 24/7 en la comodidad de mi hogar era relativamente reciente. Todavía no había explorado el universo internaútico y, aunque me topé con uno que otro blog perturbador en mal sentido, creo que aún dicho universo no alcanzaba las dimensiones que tiene hoy en día.
Y, por supuesto, ignoraba yo casi totalmente la existencia de los trolles profesionales. Vale, seguramente tienen otro nombre, pero me refiero a esta gente que entra a un foro/blog/pagina cualquiera, y pone su comentario, con la única intención de generar malestar y que otras personas respondan, generalmente en tono de guerra a muerte.
Tampoco se me ocurrió que podría haber personas que crearan un blog con una identidad distinta a la suya, solo para generar malestar y que otras personas les respondieran en tono de guerra a muerte. No se me ocurrió, porque me parecía una de las cosas más estúpidas que alguien podría hacer con su tiempo. Hasta que conocí a una, face to face. "Pero... ¿Pooor quéee?", pregunté. "Para ver qué responden", respondió. En ese momento me di cuenta que no solo me parecía una de las cosas más estúpidas que hacer con el tiempo de uno, sino que realmente lo era.
Sí, hay gente que no dice directamente quién es. Yo, por ejemplo, que oculto medianamente mi identidad real, porque quería tener la libertad de decir las cosas que pienso y siento sin dañar a las personas por las que me siento y pienso de determinada forma. Que tampoco ellos tienen la culpa de que yo sea como soy, y seguramente ni siquiera la tienen por ser ellos como son. Y no quería ni quiero ir creando ampollas por la vida, que luego exploten y me bañen de pus. O sea, no más de lo que ya hago. Algunas ampollas sí que valen la pena crearlas, y a esas les doy la cara y me aguanto el mierdero que me llueva encima. Pero en general son cosas tan idiotas que no valen el mierdero. Otras son demasiado personales, y no vale la pena revelar la identidad de los involucrados. Porque el asunto principal es sacarme el mierdero que llevo dentro, ponerlo en una pagina en blanco y ver qué está causando la infección. Como un análisis de heces, supongo. Y bueno, lo publicas, por si hay otros que estén pasando por el mismo mal que tú, y compartan soluciones, o encuentren las suyas mientras te leen, o se sientan menos solos mientras te leen, de la misma manera que yo encontré soluciones o me sentí menos sola leyendo a otros.
Así que yo oculto medianamente mi identidad para decir cosas que me encantaría poner en Facebook, pero que no lo hago porque no quiero ver quién le da "me gusta", y sobre todo no quiero saber quien de los que conozco es tan estúpido como para responder con una idiotez a una de mis opiniones personales, o problemas personales, o lo que sea mío que elijo mostrar. Porque ya mando a suficiente gente a la mierda cada día de mi vida. Que el problema sea que no suelen irse... o no con la rapidez que me gustaría, es otro asunto, para tratarse en otros posts.
Aquí la cosa es que, ¡pooor tooodooos los Ciiielos! ¿Quién demonios abre un blog con el nombre de otra persona, generalmente famosa, y escribe insultos a diestra y siniestra? ¿Por qué la gente hace eso? No lo entiendo. No, no lo entiendo. O sea, supongo que podría entenderlo racionalmente, si me sentara e intentara meterme en las cabezas de estas personas. Supongo. Pero no quiero hacerlo. De veras.
(A ver como enlazo esto donde estoy ahora con la idea principal que tenía al empezar el post sin fumarme toda la caja de cigarros en 3 horas...)
Es decir, sí, me gusta entender las cosas, la gente, las ideas. Pero cualquiera que sea el principio que gobierne el impulso de ponerse a decir idioteces por el mero gusto de poner a pelear a otros, por hacer que otros se conecten con sus lados más mezquinos y te insulten... Bueno, es un principio que está a millas de distancia del mío. Y la distancia se siente tan abrumadora que no sé si quiero recorrerla, si valga la pena hacer el recorrido. Aunque en mi mente hay varios engranajes haciendo click, click, click y una que otra voz diciendo "Sí, sí, sí ¡ya casi lo tienes!". Como sea, esto también es un tema muy interesante para mis próximas reflexiones, y para otros posts sobre el asunto del entendimiento.
El punto, uno de ellos, es que hay mucha gente en la red diciendo cosas estúpidas, argumentando sus estupideces sobre bases aún más estúpidas, necias e infantiles. Y lo peor, es que muchas de estas personas ni siquiera creen en lo que escriben, solo te atacan por el placer de herirte.
Porque si alguien está realmente defendiendo aquello en lo que verdaderamente cree, se entiende que el que uno tenga un pensamiento u opinión o sentimiento distinto les hace sentir blanco de un ataque y tienen, o sienten que tienen que defenderse de ti, maldito blasfemo que proclamas herejías. Eso puedo entenderlo y lo entiendo.
Lo que me cuesta un universo y parte de otro entender es a la gente que lo hace por joder, sin defender nada, solo por joder.
Y claro, me molestan los ataques sin sentido, y me provoca entrarlos a patadas y ser un poquito Nerón y quemarlos en un Coliseo. Y no me gusta ser esa persona, pues. ¿Cómo puede uno comunicarse cuando el único pensamiento que habita tu mente es dónde diablos conseguir la mayor cantidad de madera seca lo más rápido posible? No, así no se puede hablar. Así no se puede escribir. Así no se puede uno abrir y mostrar otras cosas que te duelen de verdad, que te ocupan de verdad.
Pero... amachemonos, no? "Man up", como le dijo Pratchett a un fan.
Esta gente existe y existirá, en la red y en la vida real, e incluso alguna vez uno será parte de ese grupo. Alguna vez uno sentirá el impulso de hacer que otra persona se salga de sus casillas y te insulte. Estoy segura que alguna vez lo he hecho, o varias, y que seguramente lo hice por jugar, y luego de reírme intenté calmar las cosas. Supongo. Espero. I don't know...
Entonces, entras a un blog o foro, buscando información sobre un tema, y te encuentras con una sarta de estupideces que te generan una reacción, y ya estás a punto de responder cuando te das cuenta que las cosas se han salido de control, y no hay bandos buenos, porque todo el mundo está ya insultándose unos a los otros y te preguntas si el que encendió la mecha no sería un troll sin nada mejor que hacer con su vida.
Y, aunque trataras de poner en práctica las pocas buenas lecciones que has aprendido en la vida, como que las opiniones son siempre personales y no hay que emitirlas como si hablaras de verdades universales, o que es importante hacer una buena argumentación de tu opinión porque el "porque sí" es una base completamente subjetiva que no explica nada y que todos tenemos derecho a nuestras propias visiones... Bueno, pues aunque pongas en práctica estas lecciones, ya el zaperoco está armado, los trolles están cagados de la risa y los demás están demasiado atrapados en la telaraña para ver quién es amigo o enemigo, así que si te atraviesas, lo más seguro es que lleves palo porque sí, porque es obvio que en esta fiesta de golpes cualquier cosa que no se defienda es una piñata, y nada mejor que darle palo a una piñata. Vale, a veces es que no están viendo que llevas un lanzallamas, lo que te hace más peligroso todavía, porque ¿cómo se te ocurre entrar en una fiesta de golpes y tratar de calmar la situación llevando un lanzallamas? Are you kidding me?
Y entonces no escribes, y dices "lo dejo para mi blog", pero empiezas a cuestionarte sobre la validez de tu opinión. Después de leer tanta estupidez basada en un sin sentido aún peor, empiezas a preguntarte si tu estupidez personal no estará basada en un sin-sentido aún mayor que los otros... Y te callas. Porque aparte, tu blog casi no recibe visitas y como tienes ese titulo tan particular, los pocos que te visitan parecen estar haciendo un curso con algún grupo terrorista, con el que por supuesto no tienes nada que ver, porque a ti lo del terror solo te va si tiene vampiros y las escenas gore son lights.
Así que te das cuenta que aunque argumentaras muy bien tu opinión, y que dejarías claro que es tu visión muy propia -y muy personal muy tuya de ti- del asunto y que de ninguna manera estás tratando de captar seguidores para ninguna secta religiosa, pues escribir en tu blog es como hablar al viento, que tu mensaje no llegaría a ningún lugar, que aparte TIENES todavía que trabajar mucho en eso de aceptar las realidades ajenas... Y te conformas con pensar en el tema y sus ramificaciones mientras lavas los platos, la ropa o limpias la casa, o caminas a algún lugar.
Pero claro que tienes opiniones, tienes opiniones sobre todos y cada uno de los temas que conoces, y sobre otros que no conoces también. Y sabes que aunque esas opiniones lleven un poco de ti, no es tampoco tanto como para estar dispuesta a matar a alguien por ellas, y mucho menos a hacer que te maten por ellas. Que una cosa es pensar y otra actuar, y de ninguna manera tengo ganas de azuzar acciones que me bañen de pus.
Porque, si esas opiniones realmente fueran parte de tu verdad vital... ¿No deberías unirte a alguna causa que las defienda? ¿No deberías unirte a alguna marcha pro-derechos-de-algo y estar dispuesta a recibir una bala o una nube de gas lacrimogeno por ellas?
Claro, a menos que lo tuyo fuera la no-violencia, y la aceptación del Todo-tal-cual-es y de Aquello-que-Es, y entonces comprenderías que las Ideas son tan apegos de la Mente como los Deseos, y que todo es una trampa del Ego... Y que tampoco tiene mucho sentido unirte a ningún grupo religioso por que la Verdad está en todas partes, aunque no puedas comprarte ropa con ella...
Y cuando te das cuenta, ya terminaste de limpiar y estás reventada y lo único que quieres hacer es echarte un rato y mirar a un tipo lindo luchar con su marca de Caín (Supernatural FTW!) mientras le haces piojito-piojito-piojito a tu gato.
Y por eso no escribo, parte 3.
Lo que suele suceder cuando a un geniecillo se le ocurre agitar algo que ha estado contenido, por mucho tiempo, en un espacio muy pequeño
Advertencia 2
Advertencia: Contenido a veces sarcástico para mentes abiertas y tolerantes hacia pajas mentales con escasa eyaculación de originalidades.
Advertencia
Advertencia: Emo es muy mainstream... Misantropía Rules!
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viernes, junio 12, 2015
jueves, julio 17, 2014
Por qué no escribo (parte 1)
No es que no escriba nunca. Escribo casi todos los días. Es como leer. Que no lea un clásico todos los días no significa que no lea. Significa que leo basura todos los días.
(Editado julio 26: Thomas Alva Edison no inventó el bombillo. Pero tuvo la paciencia para perfeccionar el invento de Sir Joseph Wilson Swan, químico británico. El bombillo. Ante cualquier duda, GOOGLE!)
Pues lo mismo con escribir. Yo escribo todos los días, aunque sea un número telefónico (ja, ja).
Ahora, ¿por qué no escribo de manera profesional, por qué no llevo un diario o una libreta con anotaciones diarias con todas las ideas brillantes que tengo todos los días?
Pues porque no soy tan brillante como me gusta pensar. Y cuando escribo, lo noto.
Mi mente hace un par de zentillones de conexiones por segundo, de las cuales yo puedo seguir una... con dificultad. Mucha dificultad.
"Pero anota las ideas apenas las tengas", me han dicho un montón de veces.
¿Recuerdan que mencioné que mi mente hace un par de zentillones de conexiones por segundo?
Por ejemplo, lo que disparó este texto, fue un chisme sobre las infidelidades de William Levy. O como se llame el rubio este que trabaja en México pero es de otro país.
Por otro lado, me gusta extenderme cuando escribo. Y cuando hablo.
Porque me gusta asegurarme de que lo que digo sea apropiadamente entendido.
No, no me parece que explicar un chiste le haga perder la gracia. Yo disfruto la risa compartida, ese momento cuando la cara de la otra persona se ilumina con comprensión, aunque al segundo siguiente me digan "Iiiiiaaaaack, Explosiva, que aaaaaaaaaaaaascooooooooo"... Y me cuenten luego un chiste peor, que me cause un trauma de por vida (y esto no hace ninguna referencia a un hecho de la vida, ¡qué va! Ja, ja, ja)
Tengo una historia en el horno. Una historia que me encanta. Bueno, dos historias. Tengo un par de personajes principales que son... una maravilla. Las amo. Y tengo varios personajes secundarios que son una delicia.
Así que de repente estoy haciendo cualquier cosa de la vida diaria, y zas, "veo" una escena perfecta. Pero por supuesto, estoy ocupada, así que me toca terminar lo que esté haciendo y luego, muy luego, tal vez me siente a escribir.
Mientras tanto, mi mente sigue haciendo conexiones sobre un montón de temas personales imperecederos, más los temas impersonales que la vida diaria te va dando, más todos los otros problemas que consiguen filtrarse. Porque es que no sé dónde está el botón del firewall en mi cerebro. Y no hablemos de dónde conseguir el antivirus... No porque no se pueda, que la imagen es deliciosa... Mmmm... Vale, sólo lo anotaré rapidamente, muy esquimatico: Religión=Antivirus. Religión o cualquier otra cosa que ocupe tu mente. ... *hace un par de conexiones más, y milagrosamente suena el telefono* JA! Salvada por la campana!
De acuerdo. El asunto es que cuando me siento a escribir, esa escena perfecta que conseguí "ver" durante un brillante y extático (joder, diccionario, de éxtasis, no de falta de movimiento), lo que escribo termina en un lugar distinto, a veces diametralmente opuesto. Por no hablar del desarrollo de la escena.
Por otro lado, me gusta escribir de un tirón. Y me cuesta que jode arrancar, hallar esa primera frase, esa primera palabra con la que cada texto empieza.
*imagenes de varias primeras frases. Toooodas ... poco practicables*
Lo que me lleva al otro punto. El hecho de que de vez en cuando consiga atinar y escribir una frase genial sobre algún tema que me ocupe, se debe al mismo proceso que Edison siguió para crear un bombillo. Fallo, fallo, fallo, fallo, fallo, fallo, fallo, fallo, fallo (repita un millón de veces), éxito.
Si todo lo que saliera de mi boca tuviera el mismo nivel de genialidad que cualquiera de esas frases que a Brujita tanto le gustan... Bueno, sería bastante difícil convivir conmigo. Joder, los niveles de inspiración se dispararían hasta la Iluminación Perfecta y la Conexión Eterna.
Y vale, igual es difícil convivir conmigo, pero por razones menos maravillosas. :P
Which is nice =D
(Editado julio 26: Thomas Alva Edison no inventó el bombillo. Pero tuvo la paciencia para perfeccionar el invento de Sir Joseph Wilson Swan, químico británico. El bombillo. Ante cualquier duda, GOOGLE!)
sábado, noviembre 05, 2011
Pa' ti
Te amo.
Y parece mentira que todo esto que siento quepa en dos palabritas tan cortas.
Y parece mentira, que después de haberme parecido que había amado tanto que no podría volver a amar con tanta fuerza... Me sacudiste cuando ya venía temblando, colandote donde ni siquiera yo he podido mirar.
No has sido cielo, ni rayo de sol, ni dulce infierno.
Has sido sorpresa, ataque, bálsamo, pieza faltante que se creía irremediablemente perdida.
Miento si digo que no temo perderte, que quiero alejarme.
(inconclusa, 5 nov 2011. publicada 29 nov 2011)
Y parece mentira que todo esto que siento quepa en dos palabritas tan cortas.
Y parece mentira, que después de haberme parecido que había amado tanto que no podría volver a amar con tanta fuerza... Me sacudiste cuando ya venía temblando, colandote donde ni siquiera yo he podido mirar.
No has sido cielo, ni rayo de sol, ni dulce infierno.
Has sido sorpresa, ataque, bálsamo, pieza faltante que se creía irremediablemente perdida.
Miento si digo que no temo perderte, que quiero alejarme.
(inconclusa, 5 nov 2011. publicada 29 nov 2011)
Tipo:
Confesando
viernes, febrero 04, 2011
Tonterías 2
Hace apenas un minuto tenía ganas de hablar, hablar, hablar y hablar.
Peor aún: tenía ganas de escribir, escribir, escribir, escriiiibiiiiir!!.
He abierto el blog, se me ha ocurrido releer la entrada anterior, mirar las que están todavía en borradores... y... me he apagado.
Tengo 50 mil ideas en la mente, 50 mil cosas en las que pienso de manera aleatoria con una intensidad que me lleva casi al caos... ("tomo la pastilla ahora o mejor intento calmarme sin ella?", me pregunto... "vamos que igual me la tomo y luego me pongo peor, paso", me respondo :P).
Sí, debería ir a un especialista, psiquiatra o psicólogo... Jo, que me encanta esto de dividirme en mi mente y convertirme en mi interlocutora, pero algo me dice que no es muy "sano", aunque me divierto un mundo y la paso muy bien conmigo misma... cuando logro mantener mis locuras para mí y no me expongo a imbéciles que se verían mucho mejor a 4 patas y con mi... ¿He mencionado que he sido atraída a la filosofía BDSM y qué realmente me siento muy bien siendo Ama? (nota mental: hacer para adultos el blog, que una advertencia nunca está de más...) ^^
En fin, que lo del psiquiatra sí, pero no. Sí, porque soy lo suficiente inteligente para admitir que no lo sé todo y que la ayuda nunca está de más. No, porque soy lo suficientemente estupida y atorrante y orgullosa para saber que soy extremadamente sensible y vulnerable, no frágil pero sí altamente inflamable, qué exploto por cualquier cosa sin razón aparente y que lo último que me apetece es ser malentendida. O peor aún, oooodio mi incapacidad de defenderme antes siquiera de ser rozada.
Vamos, que lo que quiero es ser capaz de leer el gesto del otro a tiempo para evitar el golpe, y, de ser posible, darle un par de tanganazos pa que aprenda a ser serio y a no meterse con una bella, frágil, delicada, educada y super exquisita mujer como yo.
Así que lo del psiquiatra no. Porque... es "cuestión de feeling", you know? Hablar y abrirte y mostrarte y aceptar ser guiada y aconsejada es algo que tiene que surgir.
Pero me pasa como a todos, que a veces mi sed, mi duda, mi necesidad es tan grande que voy y me abro con el primero que pase, o con alguien que me pareció agradable, y paja, que agradable un coño, que era un mardito al que hay que fusilar sin contemplaciones.
Así que de especialistas nada. Ya sé que soy rara, y me encanta ser rara. Y me sabe a culo si encajo o no encajo. Bueno, debería decir a mierda, si me refiero a que me sabe mal, que no soy coprofílica; o debería decir que me da igual, si quiero decir que me da lo mismo y me es indiferente; porque un culo bien acicalado saber mal no sabe... ("¿o tal vez debería abrir otro blog para los temas más crudamente sexuales?", me pregunto. "déjate de vainas, que tú eres así todo el tiempo, pon las piezas juntas que luego no sabes en que cajón las guardaste", me respondo. Y no hablemos de cajones, que da para más tema...).
Que no, que no voy a ir a ver a psiquiatra que resulte al final ser más tieso que aquello de lo que huyo, o que me toque un loco que bajo la apariencia de la comprensión y de la guía, lo que haga sea marearme pa someterme en alguna forma.
Qué no, que estúpida del todo no soy pero que tengo mis debilidades y me encanta admirar a la gente y soy susceptibilísima a los halagos... Que prefiero las cosas de frente y sin tapujos, pero me encantan los mareos, las vueltas, y el juego de la seducción.
Que no soy ambigua. Definida estoy. Me gustan los contrarios. Blanco y negro, rojo y verde, luz y oscuridad, Bien y Mal, hombre y mujer, dar y recibir, derecha e izquierda.
Y me gustan los matices, las Sombras, lo etéreo, indefinible e inalcanzable.
Que por principio me gusta todo. Y todo me harta y me es indiferente... y altamente atrayente.
Que lo quiero todo. Y lo quiero ahora!
Todo.
(Pienso en esa tira donde Mafalda le pregunta a Felipe "te imaginas que todo estuviera aquí ahora?", y Felipe se lo imagina TODO AQUÍ. Cae desmayado hacia atrás).
Bueno, no todo. Todo justo en la medida en que pueda aceptarlo y digerirlo. Y con el tiempo para asimilarlo, hacerlo mío y expulsarlo de nuevo al mundo con el color y la forma que sólo yo puedo darle.
Y claro, que no debería quejarme que así como yo hago lo que me da la gana lo hagan también los demás. Pero la queja es parte indispensable de ... mí. Que me gusta quejarme por razones útiles e inútiles también.
Que me río cuando me quejo. Aunque también me queje llorando.
Coño, que "me duele el odgullo" (el Guille, hermano de Mafalda).
Y soy ambivalente hasta en mis modos. Quiero ahora, ahora no quiero.
Paso de quererlo todo de un modo abrazador a darme lo mismo y no querer ni el aire para respirar.
Paso de ser conmovida por una partícula de polvo volando a través de un rayo de sol, a no sentir absolutamente nada ni por Brad Pitt desnudo. Ni Angelina tampoco (que en realidad es un poco flaca para mi gusto, eh? Aunque tiene su morbillo...)
De una espiritualidad infinita (ni formas ni limites) a una incredulidad héretica y una desbordante sexualidad.
Poseedora de un avasallante instinto de supervivencia que suele joderme las inaplacables tendencias suicidas.
Líder por obligación y naturaleza, que se sabe insuficiente para lidiar con la imbecilidad y la estrechez de miras, incluida la propia.
Sumisa capaz y deseosa de la entrega total y absoluta, que no puede arrodillarse ante un Am@ idiota.
Con el poder de la más fina ironía y admirando la elegancia sobre todas las cosas, preferir un buen puñetazo en la nariz bien sazonado con una o dos palabras de las más gruesas.
Todo en extremo y buscando la justa medida.
Dionisos siempre, pero inclinándome ante Atenea (Apolo me puede revirar cuando quiera que, con todo el respeto debido a un Dios, me la suda un poco, sabe, mi Señor? ^^)
Que tengo ganas de correr a tus brazos y acurrucarme en ellos, chico.
Que contigo me siento innegablemente segura y a salvo, pero que no sería yo si dejo de competir y sobreanalizar y sobrereaccionar antes tonterías.
Porque me gusta mi sangre fría en los momentos realmente cruciales, y lo que quiero es aumentar mi capacidad de respuesta.
¿Alguien sabe si puedo aumentar mi fuerza sin necesidad de pelear?
Le preguntaría a Kenpachi, pero ya conozco su respuesta: sacar la espada y atacar sin piedad :P
Hmmm... creo que definitivamente debo revisar mi elección de a quienes les pregunto las cosas... Que al final es por lo que me duele el orgullo y necesito correr a tus brazos a que te rías de mi estupidez y acaricies un poco mi ego, haciendome ver que, a pesar de mí, no me defiendo tan mal...
Y claro que puedes mentirme, mientras seas sincero y no me digas la verdad...
Peor aún: tenía ganas de escribir, escribir, escribir, escriiiibiiiiir!!.
He abierto el blog, se me ha ocurrido releer la entrada anterior, mirar las que están todavía en borradores... y... me he apagado.
Tengo 50 mil ideas en la mente, 50 mil cosas en las que pienso de manera aleatoria con una intensidad que me lleva casi al caos... ("tomo la pastilla ahora o mejor intento calmarme sin ella?", me pregunto... "vamos que igual me la tomo y luego me pongo peor, paso", me respondo :P).
Sí, debería ir a un especialista, psiquiatra o psicólogo... Jo, que me encanta esto de dividirme en mi mente y convertirme en mi interlocutora, pero algo me dice que no es muy "sano", aunque me divierto un mundo y la paso muy bien conmigo misma... cuando logro mantener mis locuras para mí y no me expongo a imbéciles que se verían mucho mejor a 4 patas y con mi... ¿He mencionado que he sido atraída a la filosofía BDSM y qué realmente me siento muy bien siendo Ama? (nota mental: hacer para adultos el blog, que una advertencia nunca está de más...) ^^
En fin, que lo del psiquiatra sí, pero no. Sí, porque soy lo suficiente inteligente para admitir que no lo sé todo y que la ayuda nunca está de más. No, porque soy lo suficientemente estupida y atorrante y orgullosa para saber que soy extremadamente sensible y vulnerable, no frágil pero sí altamente inflamable, qué exploto por cualquier cosa sin razón aparente y que lo último que me apetece es ser malentendida. O peor aún, oooodio mi incapacidad de defenderme antes siquiera de ser rozada.
Vamos, que lo que quiero es ser capaz de leer el gesto del otro a tiempo para evitar el golpe, y, de ser posible, darle un par de tanganazos pa que aprenda a ser serio y a no meterse con una bella, frágil, delicada, educada y super exquisita mujer como yo.
Así que lo del psiquiatra no. Porque... es "cuestión de feeling", you know? Hablar y abrirte y mostrarte y aceptar ser guiada y aconsejada es algo que tiene que surgir.
Pero me pasa como a todos, que a veces mi sed, mi duda, mi necesidad es tan grande que voy y me abro con el primero que pase, o con alguien que me pareció agradable, y paja, que agradable un coño, que era un mardito al que hay que fusilar sin contemplaciones.
Así que de especialistas nada. Ya sé que soy rara, y me encanta ser rara. Y me sabe a culo si encajo o no encajo. Bueno, debería decir a mierda, si me refiero a que me sabe mal, que no soy coprofílica; o debería decir que me da igual, si quiero decir que me da lo mismo y me es indiferente; porque un culo bien acicalado saber mal no sabe... ("¿o tal vez debería abrir otro blog para los temas más crudamente sexuales?", me pregunto. "déjate de vainas, que tú eres así todo el tiempo, pon las piezas juntas que luego no sabes en que cajón las guardaste", me respondo. Y no hablemos de cajones, que da para más tema...).
Que no, que no voy a ir a ver a psiquiatra que resulte al final ser más tieso que aquello de lo que huyo, o que me toque un loco que bajo la apariencia de la comprensión y de la guía, lo que haga sea marearme pa someterme en alguna forma.
Qué no, que estúpida del todo no soy pero que tengo mis debilidades y me encanta admirar a la gente y soy susceptibilísima a los halagos... Que prefiero las cosas de frente y sin tapujos, pero me encantan los mareos, las vueltas, y el juego de la seducción.
Que no soy ambigua. Definida estoy. Me gustan los contrarios. Blanco y negro, rojo y verde, luz y oscuridad, Bien y Mal, hombre y mujer, dar y recibir, derecha e izquierda.
Y me gustan los matices, las Sombras, lo etéreo, indefinible e inalcanzable.
Que por principio me gusta todo. Y todo me harta y me es indiferente... y altamente atrayente.
Que lo quiero todo. Y lo quiero ahora!
Todo.
(Pienso en esa tira donde Mafalda le pregunta a Felipe "te imaginas que todo estuviera aquí ahora?", y Felipe se lo imagina TODO AQUÍ. Cae desmayado hacia atrás).
Bueno, no todo. Todo justo en la medida en que pueda aceptarlo y digerirlo. Y con el tiempo para asimilarlo, hacerlo mío y expulsarlo de nuevo al mundo con el color y la forma que sólo yo puedo darle.
Y claro, que no debería quejarme que así como yo hago lo que me da la gana lo hagan también los demás. Pero la queja es parte indispensable de ... mí. Que me gusta quejarme por razones útiles e inútiles también.
Que me río cuando me quejo. Aunque también me queje llorando.
Coño, que "me duele el odgullo" (el Guille, hermano de Mafalda).
Y soy ambivalente hasta en mis modos. Quiero ahora, ahora no quiero.
Paso de quererlo todo de un modo abrazador a darme lo mismo y no querer ni el aire para respirar.
Paso de ser conmovida por una partícula de polvo volando a través de un rayo de sol, a no sentir absolutamente nada ni por Brad Pitt desnudo. Ni Angelina tampoco (que en realidad es un poco flaca para mi gusto, eh? Aunque tiene su morbillo...)
De una espiritualidad infinita (ni formas ni limites) a una incredulidad héretica y una desbordante sexualidad.
Poseedora de un avasallante instinto de supervivencia que suele joderme las inaplacables tendencias suicidas.
Líder por obligación y naturaleza, que se sabe insuficiente para lidiar con la imbecilidad y la estrechez de miras, incluida la propia.
Sumisa capaz y deseosa de la entrega total y absoluta, que no puede arrodillarse ante un Am@ idiota.
Con el poder de la más fina ironía y admirando la elegancia sobre todas las cosas, preferir un buen puñetazo en la nariz bien sazonado con una o dos palabras de las más gruesas.
Todo en extremo y buscando la justa medida.
Dionisos siempre, pero inclinándome ante Atenea (Apolo me puede revirar cuando quiera que, con todo el respeto debido a un Dios, me la suda un poco, sabe, mi Señor? ^^)
Que tengo ganas de correr a tus brazos y acurrucarme en ellos, chico.
Que contigo me siento innegablemente segura y a salvo, pero que no sería yo si dejo de competir y sobreanalizar y sobrereaccionar antes tonterías.
Porque me gusta mi sangre fría en los momentos realmente cruciales, y lo que quiero es aumentar mi capacidad de respuesta.
¿Alguien sabe si puedo aumentar mi fuerza sin necesidad de pelear?
Le preguntaría a Kenpachi, pero ya conozco su respuesta: sacar la espada y atacar sin piedad :P
Hmmm... creo que definitivamente debo revisar mi elección de a quienes les pregunto las cosas... Que al final es por lo que me duele el orgullo y necesito correr a tus brazos a que te rías de mi estupidez y acaricies un poco mi ego, haciendome ver que, a pesar de mí, no me defiendo tan mal...
Y claro que puedes mentirme, mientras seas sincero y no me digas la verdad...
viernes, enero 28, 2011
Tonterias
Está sonando una canción de Guns n' Roses que últimamente significa mucho para mí. Y acabo de leer una novela... hmm... cursilona, de adolescentes. La descargué porque la prota se llama coma yo.
Leyéndola encontré uno o dos guiños "sincrónicos" (ver Jung y su concepto de sincronicidad). Incluso mencionan a Mark Twain! :P
Claro, el verdadero clavo lo hubieran marcado con Wilde... pero no era mi vida la que contaban. ^^
Whatever, la cosa es que la prota le escribe cartas a una amiga muerta. Y por fin se decide a decir adiós. Que un muerto no te va a contestar.
Ya. No es nada importante.
Pero pienso en ti todos los días, en como me parezco a la chica con mi nombre, en que te extraño tanto que quisiera arrancarme la piel, porque sólo romperme la ropa es poca cosa.
Y que cada lágrima y cada risa es tuya.
Porque cada golpe abre de nuevo la herida que eres en mí.
Y bueno, no agrego la frase optimista que alaba lo bueno que me dejaste, porque no se me ocurre nada aceptable y perdóname, pero primero muerta que bañada en sangre.
Emo, sí. Cursi... se hace lo posible por evitarlo xDDD
Se tequiere adora extraña recuerda piensa. Mucho.
A.
P.D.: ¿alucinas porque no puedes tachar tu texto en blogger y quieres saber qué hice? ¡Pues comienza buscando, que no eres el único barco en este océano! Y luego te vas a "edición html" y ponestexto. Y yastá ^^
Leyéndola encontré uno o dos guiños "sincrónicos" (ver Jung y su concepto de sincronicidad). Incluso mencionan a Mark Twain! :P
Claro, el verdadero clavo lo hubieran marcado con Wilde... pero no era mi vida la que contaban. ^^
Whatever, la cosa es que la prota le escribe cartas a una amiga muerta. Y por fin se decide a decir adiós. Que un muerto no te va a contestar.
Ya. No es nada importante.
Pero pienso en ti todos los días, en como me parezco a la chica con mi nombre, en que te extraño tanto que quisiera arrancarme la piel, porque sólo romperme la ropa es poca cosa.
Y que cada lágrima y cada risa es tuya.
Porque cada golpe abre de nuevo la herida que eres en mí.
Y bueno, no agrego la frase optimista que alaba lo bueno que me dejaste, porque no se me ocurre nada aceptable y perdóname, pero primero muerta que bañada en sangre.
Emo, sí. Cursi... se hace lo posible por evitarlo xDDD
Se te
A.
P.D.: ¿alucinas porque no puedes tachar tu texto en blogger y quieres saber qué hice? ¡Pues comienza buscando, que no eres el único barco en este océano! Y luego te vas a "edición html" y pones
Tipo:
Carga completa,
Confesando,
Tonterias
jueves, septiembre 23, 2010
Poets needs the pain...
Y me enamoré... otra vez.
Leí una vez que las emociones hay que dejarlas reposar antes de escribir sobre ellas.
Supongo que tiene su razón de ser.
Ahora, yo necesito exorcisar esto con rapidez. Porque ...
Porque todo fue demasiado rapido. Y mi cabeza aún da vueltas y siento vértigo y nauseas y necesito parar y bajarme ... ah, espera, eso ya lo hice.
Vale, necesito echar afuera todo, terminar de vomitar, recostarme fuera del alcance de la luz y dormir hasta que pase el temblor.
Sólo quiero que pase el dolor.
Aunque he sentido dolores más intensos. Más largos. Más profundos.
Más angustiosos y desoladores.
Aún no he llorado.
Es sólo un dolor sordo en medio del pecho.
Sé que me asusté muchisímo.
Me volví, vi mi imagen en el espejo, y decidí que era hora de correr. E hice lo que tenía que hacer para segurarme que no vendría tras de mí, que no querría entenderme, que querría correr en dirección contraria o al menos que desearía que me alejara de él tan rapido como pudiera.
La cagué de manera irreparable y luego metí pies y manos e hice un precioso mural de mierda.
En sentido figurado, por supuesto...
No sé en qué momento estoy. No sé si sigo corriendo o si ya me detuve a recuperar el aliento.
Aún no sé si escapé de una visión divina, o de una visión fantasmal -de los fantasmas malos, los que hacen que pierdas tu alma y caigas en el infierno, eh?-. No sé si fue sólo un espejismo producto de las largas horas de sed...
Sólo sé que duele lo suficiente para seguir mirando atrás, pero no tanto para llorar.
Sé que hice algo malo, tonto y estúpido, pero no tanto para arrepentirme.
Quién sabe, como todo fue tan rapido en esa relación, quizas también esto se pase rapido.
Y aún puedo decir que snifé rayos de sol y descongelé mi cerebro.
Corrí muy pronto, tal vez, pero me aseguré de guardar un rayo de sol en mi bolso.
"Guardo una tarde de sol por si hace falta, ese es un tesoro que nadie podra arrebatarme"
Hay otras imagenes, a proposito de otras canciones. De esas canciones que aunque lleves años sin escuchar y no sean tus favoritas, te vienen a la mente cuando te distraes pensando en esa persona.
Y hay una imagen terrible. Que también ha sido cantada ya.
No sé cuál sea la verdad. No tengo idea de lo que pasaba al otro lado.
No sé si estuvo bien o mal lo que hice. Si puede ser entendido.
Sólo sé que me volví de repente y al ver mi imagen en el espejo, supe que era tiempo de huir, antes de ser devorada por mi reflejo.
Leí una vez que las emociones hay que dejarlas reposar antes de escribir sobre ellas.
Supongo que tiene su razón de ser.
Ahora, yo necesito exorcisar esto con rapidez. Porque ...
Porque todo fue demasiado rapido. Y mi cabeza aún da vueltas y siento vértigo y nauseas y necesito parar y bajarme ... ah, espera, eso ya lo hice.
Vale, necesito echar afuera todo, terminar de vomitar, recostarme fuera del alcance de la luz y dormir hasta que pase el temblor.
Sólo quiero que pase el dolor.
Aunque he sentido dolores más intensos. Más largos. Más profundos.
Más angustiosos y desoladores.
Aún no he llorado.
Es sólo un dolor sordo en medio del pecho.
Sé que me asusté muchisímo.
Me volví, vi mi imagen en el espejo, y decidí que era hora de correr. E hice lo que tenía que hacer para segurarme que no vendría tras de mí, que no querría entenderme, que querría correr en dirección contraria o al menos que desearía que me alejara de él tan rapido como pudiera.
La cagué de manera irreparable y luego metí pies y manos e hice un precioso mural de mierda.
En sentido figurado, por supuesto...
No sé en qué momento estoy. No sé si sigo corriendo o si ya me detuve a recuperar el aliento.
Aún no sé si escapé de una visión divina, o de una visión fantasmal -de los fantasmas malos, los que hacen que pierdas tu alma y caigas en el infierno, eh?-. No sé si fue sólo un espejismo producto de las largas horas de sed...
Sólo sé que duele lo suficiente para seguir mirando atrás, pero no tanto para llorar.
Sé que hice algo malo, tonto y estúpido, pero no tanto para arrepentirme.
Quién sabe, como todo fue tan rapido en esa relación, quizas también esto se pase rapido.
Y aún puedo decir que snifé rayos de sol y descongelé mi cerebro.
Corrí muy pronto, tal vez, pero me aseguré de guardar un rayo de sol en mi bolso.
"Guardo una tarde de sol por si hace falta, ese es un tesoro que nadie podra arrebatarme"
Hay otras imagenes, a proposito de otras canciones. De esas canciones que aunque lleves años sin escuchar y no sean tus favoritas, te vienen a la mente cuando te distraes pensando en esa persona.
Y hay una imagen terrible. Que también ha sido cantada ya.
No sé cuál sea la verdad. No tengo idea de lo que pasaba al otro lado.
No sé si estuvo bien o mal lo que hice. Si puede ser entendido.
Sólo sé que me volví de repente y al ver mi imagen en el espejo, supe que era tiempo de huir, antes de ser devorada por mi reflejo.
Tipo:
Carga completa,
Confesando
sábado, agosto 28, 2010
28- Después de mirar fotos en fb...
siempre termino sientiendome ... rara. Super rara.
Porque lo primero que pienso es "yo podría estar allí".
Y un segundo después, luego de imaginarme en ese "allí", doy gracias a tooodooos los dioses de no "estar allí".
Me quedo con ganas de hacerme una lobotomía y extraer de mí los recuerdos.
Y luego desearía hacerle una lobotomía a los demás y extraerles mis recuerdos.
Y... supongo que no. Que debería estar agradecida de ... todo.
Y me pregunto en qué coños estaba pensando la primera vez que desee estar allí.
Y me hago otras preguntas, y me las contesto. Sincera, honesta y fielmente las contesto.
Y no me gustan las respuestas.
Y sé que me he quedado trabada en algun punto del proceso.
Porque no es que vaya a cambiar lo que no me gusta.
Porque puede no gustarme, pero las otras opciones me gustan menos.
Pff... Emo total.
¿Puedo quedarme en esta intersección, y hacerme una casa, y a lo mejor abrir un hotel y un restaurante?
¿Puedo quedarme en este cruce de caminos?
Y más preguntas, y más respuestas...
Esto lo pongo para exorcisar las notas que no dejan de sonarme...
¿Y si no quiero cambiar de camino?
Porque lo primero que pienso es "yo podría estar allí".
Y un segundo después, luego de imaginarme en ese "allí", doy gracias a tooodooos los dioses de no "estar allí".
Me quedo con ganas de hacerme una lobotomía y extraer de mí los recuerdos.
Y luego desearía hacerle una lobotomía a los demás y extraerles mis recuerdos.
Y... supongo que no. Que debería estar agradecida de ... todo.
Y me pregunto en qué coños estaba pensando la primera vez que desee estar allí.
Y me hago otras preguntas, y me las contesto. Sincera, honesta y fielmente las contesto.
Y no me gustan las respuestas.
Y sé que me he quedado trabada en algun punto del proceso.
Porque no es que vaya a cambiar lo que no me gusta.
Porque puede no gustarme, pero las otras opciones me gustan menos.
Pff... Emo total.
¿Puedo quedarme en esta intersección, y hacerme una casa, y a lo mejor abrir un hotel y un restaurante?
¿Puedo quedarme en este cruce de caminos?
Y más preguntas, y más respuestas...
Esto lo pongo para exorcisar las notas que no dejan de sonarme...
¿Y si no quiero cambiar de camino?
martes, agosto 10, 2010
10- Atontadísisisisisima
Vale, hoy ha sido uno de esos días... más raros aún.
Por cosas como éstas de andar todo el supremamente apendejeada fue que dejé la costumbre de ponerme "high". Y porque me peleé con el querubín, pero eso es otra historia.
En fin, que anoche me vi True Blood. ¡Cielos! ¡Qué final!
Y... que cada vez que me tropiezo con querubín, paso un par de días buscando la canción que describa de manera perfectísima nuestra relación. Bueno, eso lo hago de vez en cuando con cualquier excusa con cualquier persona...
Pero nada. No encuentro nada.
Sé que en alguna parte está esa canción perfecta para nosotros. Sólo espero que no sea un regetontonton o un vallenato xDDDD
Mientras, me apaño con algunas canciones que se acercan remotamente a describirnos (a ver si algún día nos entiendo).
Y comienza el capítulo de True Blood. Suena la canción de Jace Everett. ¡Dios! cómo pega esa canción conmigo y cómo pega con nosotros.
Y luego el final. Nosotros, en una teatral versión intensificada.
Eso me hace pensar...
Por cosas como éstas de andar todo el supremamente apendejeada fue que dejé la costumbre de ponerme "high". Y porque me peleé con el querubín, pero eso es otra historia.
En fin, que anoche me vi True Blood. ¡Cielos! ¡Qué final!
Y... que cada vez que me tropiezo con querubín, paso un par de días buscando la canción que describa de manera perfectísima nuestra relación. Bueno, eso lo hago de vez en cuando con cualquier excusa con cualquier persona...
Pero nada. No encuentro nada.
Sé que en alguna parte está esa canción perfecta para nosotros. Sólo espero que no sea un regetontonton o un vallenato xDDDD
Mientras, me apaño con algunas canciones que se acercan remotamente a describirnos (a ver si algún día nos entiendo).
Y comienza el capítulo de True Blood. Suena la canción de Jace Everett. ¡Dios! cómo pega esa canción conmigo y cómo pega con nosotros.
Y luego el final. Nosotros, en una teatral versión intensificada.
Eso me hace pensar...
sábado, agosto 07, 2010
7- Qué rico...
Comer cuando tengo hambre,
Beber agua con sed,
Conversar con quien me entiende
Y pedirle a quién me dé!
xDDDD
¿Será que no me cansaré de tropezarme contigo, querubín?
(bueno, sí... ando un poquitín high tambien xDDD)
Beber agua con sed,
Conversar con quien me entiende
Y pedirle a quién me dé!
xDDDD
¿Será que no me cansaré de tropezarme contigo, querubín?
(bueno, sí... ando un poquitín high tambien xDDD)
martes, agosto 03, 2010
3-De relleno
Porque tengo que escribir 3 entradas hoy. Pa que al final me den 31 post. Y ya comencé concediéndome la trampa de publicar 3 mariconadas en un sólo día y que cuenten.
Digo, que ni siquiera cumplir con la trampa planeada... es miserable.
Cuando comencé el post 1 de esta insana ocurrencia, sentía que podría. Terminando el 2, sabía que podría... y me dije, el tercero pa la noche, pa tener tiempo de pensar en algo medianamente bueno.
Yo soy una cotorra. Puedo hablar por horas de cualquier cosa. Esta mañana me di cuenta de que tenía muuuuchas cosas que quería decir. No porque fueran importantes, ni útiles, ni buenas o bien pensadas. Si no por... porque me gusta hablar y pensar y definitivamente me gusta escribir.
Me gusta el sonido del grafito cuando se arrastra por el papel y me gusta el sonido de las teclas. Me gusta que el ritmo del tecleado sea constante. Me gusta cuando pienso frase tras frase sin tener que hacerle demasiadas modificaciones. Me gusta cuando la frase se me va revelando, casi inspirada, como dictada por una mente que piensa dentro de mi mente (uy, eso sonó ... a loco :P).
Me frustra cuando intento describir algo y las palabras se me escapan. O cuando son insuficientes. Me causa un dolor espantoso que es casi físico.
Y últimamente me estoy volviendo alérgica al dolor. Incluso a la reflexión profunda que tanto me gustaba.
Y entre decir algo real, personal, importante pero doloroso, y algo banal y con mi toque -espero- algo irónico, de humor negro, pesimista y quién sabe qué más, pues elegiré lo segundo.
No que no tenga ganas de decir todas esas babosadas emo que se me ocurren. Es que me veo desde afuera, y no me gusta.
No que no tenga opiniones reflexionadas sobre distintas áreas de la vida. Es que me miro desde afuera, y me parece intrascendente.
Y luego están un montón de ideas buenisímas, pero que revelan más de lo que quiero mostrar de lo que es mi vida en este momento, y entonces no, que ya suficiente con lo que me digo yo misma.
Pero el reto no es escribir cosas importantes y que cambien el mundo. El reto es la continuidad, la voluntad, pinchar el ánimo (y el ingenio en casi todas sus acepciones).
Ser menos picky y más piki.
No porque vaya a cambiar a algo, sino pa que duela menos.
Digo, que ni siquiera cumplir con la trampa planeada... es miserable.
Cuando comencé el post 1 de esta insana ocurrencia, sentía que podría. Terminando el 2, sabía que podría... y me dije, el tercero pa la noche, pa tener tiempo de pensar en algo medianamente bueno.
Yo soy una cotorra. Puedo hablar por horas de cualquier cosa. Esta mañana me di cuenta de que tenía muuuuchas cosas que quería decir. No porque fueran importantes, ni útiles, ni buenas o bien pensadas. Si no por... porque me gusta hablar y pensar y definitivamente me gusta escribir.
Me gusta el sonido del grafito cuando se arrastra por el papel y me gusta el sonido de las teclas. Me gusta que el ritmo del tecleado sea constante. Me gusta cuando pienso frase tras frase sin tener que hacerle demasiadas modificaciones. Me gusta cuando la frase se me va revelando, casi inspirada, como dictada por una mente que piensa dentro de mi mente (uy, eso sonó ... a loco :P).
Me frustra cuando intento describir algo y las palabras se me escapan. O cuando son insuficientes. Me causa un dolor espantoso que es casi físico.
Y últimamente me estoy volviendo alérgica al dolor. Incluso a la reflexión profunda que tanto me gustaba.
Y entre decir algo real, personal, importante pero doloroso, y algo banal y con mi toque -espero- algo irónico, de humor negro, pesimista y quién sabe qué más, pues elegiré lo segundo.
No que no tenga ganas de decir todas esas babosadas emo que se me ocurren. Es que me veo desde afuera, y no me gusta.
No que no tenga opiniones reflexionadas sobre distintas áreas de la vida. Es que me miro desde afuera, y me parece intrascendente.
Y luego están un montón de ideas buenisímas, pero que revelan más de lo que quiero mostrar de lo que es mi vida en este momento, y entonces no, que ya suficiente con lo que me digo yo misma.
Pero el reto no es escribir cosas importantes y que cambien el mundo. El reto es la continuidad, la voluntad, pinchar el ánimo (y el ingenio en casi todas sus acepciones).
Ser menos picky y más piki.
No porque vaya a cambiar a algo, sino pa que duela menos.
lunes, mayo 03, 2010
Imágenes recurrentes
Bien, todavía no he investigado nada de Twain. Mark Twain. Quizás algún día por fin me atreva a leer Tom Swayer o cualquier otro de sus escritos. Y lo de la muerte, claro.
He estado en modo terriblemente emo. Emo hasta la enésima potencia. En ese estado en el que hasta a mí me ha provocado decirme "por dios, si tu vida es tan miserable, pégate un tiro o lánzate de un precipio". Pero no tengo ni dinero para el arma, ni un precipio cerca. Además, que de pequeña vi Bettlejuice. No, gracias. Emo sí; trabajadora pública no.
Al menos hace unos meses estaba drogada todo el día. Y legalmente.
Últimamente estoy empezando a entender lo incomodo que puede resultar sentir. Y lo fácil que es mantenerse evitándolo.
Tengo días descargando libros "nuevos" y leo desde que me levanto hasta que me caigo sobre el teclado. Entre otras cosas que hago para evitar pensar y sentir. Sentir lo mío. Es más fácil llorar por las penas ajenas.
Pero siempre se cuelan imágenes de la propia vida. Siempre se me cuelan a mí, al menos. Y justo hace un momento recordé a una prima. Esto de estar leyendo una novela de una chica que ve sombras y tomaba anti-psicóticos ayudó.
Mi prima era esquizofrenica. Algo así me dijeron, me llevaba unos 15 años y yo tendría unos 12. Recuerdo de esa época que yo estaba empezando a dejar en claro mi deseo de aislamiento del rebaño y tratando de emular a Atenea (había hecho un pacto con la diosa unos años antes aunque no me di cuenta de ello en ese momento, ni de lo que conllevaba).
Anyway, yo adoraba a mi prima. Era hermosa. Para mí era hermosísima. Y grande. Y hablaba conmigo y parecía escucharme. Aunque la veía poco.
Supongo que estaba de moda la palabra "loca". Ya saben: "hola, loca, cómo estás?". El año pasado una compañera de trabajo siempre me decía "lokis" o "loca". Una amiga acostumbra saludarme "hola, loca/bruja". Hmm... Creo que no me ha llamado todavía "bruja loca". ¿O sí? ^^
A veces me erizo un poco por la connotación despectiva de las palabras. Porque, aunque conozca casos como las mujeres de la familia de otra amiga que suelen llamarse "bruja" entre ellas sin el menor asomo de desprecio, siempre estará la sombra de esa tarde especial.
Mi tía llamó a casa, habló con mi madre; mi madre me comentó que mi prima vendría y yo solté un genial "ah, la loca, chevere" o algo parecido.
¿Qué puedo decir?
Yo tenía 12 años, estaba en primer año de bachillerato, intentando aclímatarme a un grupo, ser aceptada, terminar de desprenderme de la capa de "perdedora" que había llevado durante toda la infancia... Además de que estaba completamente ajena al hecho de que la cojera de mi prima se debía a un primer intento de suicidio. ¡Dioses! ¡Yo pensaba que había tenido un accidente! Si acaso pensaba en ello.
Estaba tratando de ser dura. Y adolescente. Y sobrevivir.
Me gané un sermón de mi madre. No recuerdo si mi padre llegó a hablarme sobre eso. Al parecer mi tía escuchó mi respuesta ("ah, la loca") y le comentó algo a mi padre, que luego llamó a mi madre y se les ocurrió que lo mejor era darme una de esas charlas con caras largas y todas llenas de "cuánto nos decepcionas". Que en mi caso era mucho peor que pegarme.
Definitivamete esto está en mi lista de cosas pendientes. Algún día llamar a la tía y decirle que jamás, en ningún momento tuve en mi corazón nada menos que admiración y un infinito amor a mi prima. A lo que podría añadir que la entiendo perfectamente, que era una madre preocupada por su hija. Y que hubiese sido hermoso que mi padre le dijera, o que mi madre le dijera "mira, nuestra hija adora a la tuya y nada podría salir de su boca para lastimar a la tuya de ninguna manera". Pero que eso sólo habría pasado si alguno de los dos me hubiesen conocido realmente y hubiesen estado realmente interesados en "guiarme" a través de la adolescencia más que en que yo me comportara de una forma políticamente correcta, para no atraer escenas desagradables a la familia.
Que al final es lo realmente doloroso. Saber sin lugar a dudas. Que todos estamos más preocupados en que el mundo nos perciba de una determinada manera que en poder percibir el mundo.
Porque el mundo es hermoso y maravilloso. Lo que lo arruina son los humanos que vivimos en él.
¡Cielos! En este momento me gustaría volver a drogarme. Pero me fumaría un porro, ya que las pastillas me han destrozado el estomago.
He estado en modo terriblemente emo. Emo hasta la enésima potencia. En ese estado en el que hasta a mí me ha provocado decirme "por dios, si tu vida es tan miserable, pégate un tiro o lánzate de un precipio". Pero no tengo ni dinero para el arma, ni un precipio cerca. Además, que de pequeña vi Bettlejuice. No, gracias. Emo sí; trabajadora pública no.
Al menos hace unos meses estaba drogada todo el día. Y legalmente.
Últimamente estoy empezando a entender lo incomodo que puede resultar sentir. Y lo fácil que es mantenerse evitándolo.
Tengo días descargando libros "nuevos" y leo desde que me levanto hasta que me caigo sobre el teclado. Entre otras cosas que hago para evitar pensar y sentir. Sentir lo mío. Es más fácil llorar por las penas ajenas.
Pero siempre se cuelan imágenes de la propia vida. Siempre se me cuelan a mí, al menos. Y justo hace un momento recordé a una prima. Esto de estar leyendo una novela de una chica que ve sombras y tomaba anti-psicóticos ayudó.
Mi prima era esquizofrenica. Algo así me dijeron, me llevaba unos 15 años y yo tendría unos 12. Recuerdo de esa época que yo estaba empezando a dejar en claro mi deseo de aislamiento del rebaño y tratando de emular a Atenea (había hecho un pacto con la diosa unos años antes aunque no me di cuenta de ello en ese momento, ni de lo que conllevaba).
Anyway, yo adoraba a mi prima. Era hermosa. Para mí era hermosísima. Y grande. Y hablaba conmigo y parecía escucharme. Aunque la veía poco.
Supongo que estaba de moda la palabra "loca". Ya saben: "hola, loca, cómo estás?". El año pasado una compañera de trabajo siempre me decía "lokis" o "loca". Una amiga acostumbra saludarme "hola, loca/bruja". Hmm... Creo que no me ha llamado todavía "bruja loca". ¿O sí? ^^
A veces me erizo un poco por la connotación despectiva de las palabras. Porque, aunque conozca casos como las mujeres de la familia de otra amiga que suelen llamarse "bruja" entre ellas sin el menor asomo de desprecio, siempre estará la sombra de esa tarde especial.
Mi tía llamó a casa, habló con mi madre; mi madre me comentó que mi prima vendría y yo solté un genial "ah, la loca, chevere" o algo parecido.
¿Qué puedo decir?
Yo tenía 12 años, estaba en primer año de bachillerato, intentando aclímatarme a un grupo, ser aceptada, terminar de desprenderme de la capa de "perdedora" que había llevado durante toda la infancia... Además de que estaba completamente ajena al hecho de que la cojera de mi prima se debía a un primer intento de suicidio. ¡Dioses! ¡Yo pensaba que había tenido un accidente! Si acaso pensaba en ello.
Estaba tratando de ser dura. Y adolescente. Y sobrevivir.
Me gané un sermón de mi madre. No recuerdo si mi padre llegó a hablarme sobre eso. Al parecer mi tía escuchó mi respuesta ("ah, la loca") y le comentó algo a mi padre, que luego llamó a mi madre y se les ocurrió que lo mejor era darme una de esas charlas con caras largas y todas llenas de "cuánto nos decepcionas". Que en mi caso era mucho peor que pegarme.
Definitivamete esto está en mi lista de cosas pendientes. Algún día llamar a la tía y decirle que jamás, en ningún momento tuve en mi corazón nada menos que admiración y un infinito amor a mi prima. A lo que podría añadir que la entiendo perfectamente, que era una madre preocupada por su hija. Y que hubiese sido hermoso que mi padre le dijera, o que mi madre le dijera "mira, nuestra hija adora a la tuya y nada podría salir de su boca para lastimar a la tuya de ninguna manera". Pero que eso sólo habría pasado si alguno de los dos me hubiesen conocido realmente y hubiesen estado realmente interesados en "guiarme" a través de la adolescencia más que en que yo me comportara de una forma políticamente correcta, para no atraer escenas desagradables a la familia.
Que al final es lo realmente doloroso. Saber sin lugar a dudas. Que todos estamos más preocupados en que el mundo nos perciba de una determinada manera que en poder percibir el mundo.
Porque el mundo es hermoso y maravilloso. Lo que lo arruina son los humanos que vivimos en él.
¡Cielos! En este momento me gustaría volver a drogarme. Pero me fumaría un porro, ya que las pastillas me han destrozado el estomago.
Tipo:
Confesando,
Sin sentido
domingo, abril 01, 2007
Sentidos
Me enredo en las palabras, en los signos, en los silencios.
Frunzo el entrecejo como si así pudiese también apretar mi cerebro, y permitir que alguna lejana neurona rehaga por fin el contacto perdido y aún anhelado.
El problema es que al hacerlo, me comprimo toda. Se comprime también mi corazón, que protesta airado. Quiere respirar y exige se restablezca su espacio.
Me pregunto y re-pregunto siempre las mismas preguntas ante las mismas cosas.
Me detengo frente al muro y me quedo mirando los signos, lamentando no poder encender otro cigarrillo. Se supone que estoy disminuyendo la cantidad de nicotina...
Levanto la vista y vuelvo al muro. Descubro que lo que me enloquece es esa costumbre de los signos de tener más de un significado...
Eventualmente los cigarrillos jamás están tan lejos como para no alcanzarlos. Qué puedo decir, soy una adicta. Más obsesiva que compulsiva.
Descubro que a veces obsesionarse puede ser bueno, porque es la diferencia entre lo genial y lo mediocre. Los cambios los producen aquellos que no se conforman, los que no se adaptan del todo.
Aunque algunos cambios son para adaptarse... Tema inagotable.
Y me descubro mirando lascivamente a un profesor que odiaba hace diez años.
Porque me seduce más la forma en que un hombre usa su cerebro que la forma como presenta su cuerpo.
No es que esté en contra de la buena apariencia, yo siempre miro las cosas bellas, los cuerpos bellos, armónicos, bien trabajados, bien presentados, bien perfumados...
Pero mi interés llega hasta que me doy cuenta que no hay nada en el frasco. O que no hay lo que yo estoy buscando.
Invariablemente, siempre me siento más seducida por lo otro. Por esa manera particular de usar el cerebro, el pensamiento, la inteligencia o cómo lo quieran llamar.
No es la acumulación de conocimientos. Es la forma de crear conexiones, de hacer análisis, de apasionarse en abstracciones.
Me seducen los caracteres obsesivos y cavilosos.
Tal vez porque estoy aquí, parada frente al mismo muro, mirando las mismas palabras, y sintiendo que mi corazón me pide a gritos más espacio.
Obedezco entonces y cierro los ojos.
Me percibo recostando mi cabeza sobre tu pecho.
No necesito escaleras para llegar al Cielo.
Frunzo el entrecejo como si así pudiese también apretar mi cerebro, y permitir que alguna lejana neurona rehaga por fin el contacto perdido y aún anhelado.
El problema es que al hacerlo, me comprimo toda. Se comprime también mi corazón, que protesta airado. Quiere respirar y exige se restablezca su espacio.
Me pregunto y re-pregunto siempre las mismas preguntas ante las mismas cosas.
Me detengo frente al muro y me quedo mirando los signos, lamentando no poder encender otro cigarrillo. Se supone que estoy disminuyendo la cantidad de nicotina...
Levanto la vista y vuelvo al muro. Descubro que lo que me enloquece es esa costumbre de los signos de tener más de un significado...
Eventualmente los cigarrillos jamás están tan lejos como para no alcanzarlos. Qué puedo decir, soy una adicta. Más obsesiva que compulsiva.
Descubro que a veces obsesionarse puede ser bueno, porque es la diferencia entre lo genial y lo mediocre. Los cambios los producen aquellos que no se conforman, los que no se adaptan del todo.
Aunque algunos cambios son para adaptarse... Tema inagotable.
Y me descubro mirando lascivamente a un profesor que odiaba hace diez años.
Porque me seduce más la forma en que un hombre usa su cerebro que la forma como presenta su cuerpo.
No es que esté en contra de la buena apariencia, yo siempre miro las cosas bellas, los cuerpos bellos, armónicos, bien trabajados, bien presentados, bien perfumados...
Pero mi interés llega hasta que me doy cuenta que no hay nada en el frasco. O que no hay lo que yo estoy buscando.
Invariablemente, siempre me siento más seducida por lo otro. Por esa manera particular de usar el cerebro, el pensamiento, la inteligencia o cómo lo quieran llamar.
No es la acumulación de conocimientos. Es la forma de crear conexiones, de hacer análisis, de apasionarse en abstracciones.
Me seducen los caracteres obsesivos y cavilosos.
Tal vez porque estoy aquí, parada frente al mismo muro, mirando las mismas palabras, y sintiendo que mi corazón me pide a gritos más espacio.
Obedezco entonces y cierro los ojos.
Me percibo recostando mi cabeza sobre tu pecho.
No necesito escaleras para llegar al Cielo.
Tipo:
Confesando,
Truenos
jueves, marzo 29, 2007
Qué ganas tengo
De escribirle con cualquier pretexto.
De hablarle con cualquier excusa.
De escuchar el sonido de su voz.
Qué ganas que tengo de mandarle cuanto poema hermoso me encuentro.
Qué jodidamente perfecto es Benedetti en este momento.
Qué ganas de que el abrazar su pecho desnudo no sea solo en sueños.
De sentir su sonrisa sobre mi piel.
De mirar a sus ojos y encontrarme a mí misma mirándole.
Qué ganas tengo de decirle "te amo... te deseo... te quiero locamente".
De decirle que no me importa nada y que lo acepto todo.
De sólo estar a su lado.
Y no. No hago nada. No digo lo que realmente quiero.
Porque... ¿De qué serviría?
Y me revuelvo entonces en mi propia angustia.
Me amarro las ganas... todas las ganas, y las ato fuertemente a la espalda.
Amordazo mi boca e intento silenciar corazón, alma, mente, cuerpo.
Ser solo un silencio, vacío y esteril.
Qué ganas también de ahogar esta necesidad que tengo de decirle "te necesito".
Pero me doy cuenta que en mi silencio rozo la parte más fecunda en mí.
Si me reprimo, me deprimo.
Y entonces grito, dolorosa angustia que se me escapa.
Qué rabia que tengo.
Qué deseo de destruirme y consumirme.
Qué miedo tengo.
Porque soy enteramente suya...
De hablarle con cualquier excusa.
De escuchar el sonido de su voz.
Qué ganas que tengo de mandarle cuanto poema hermoso me encuentro.
Qué jodidamente perfecto es Benedetti en este momento.
Qué ganas de que el abrazar su pecho desnudo no sea solo en sueños.
De sentir su sonrisa sobre mi piel.
De mirar a sus ojos y encontrarme a mí misma mirándole.
Qué ganas tengo de decirle "te amo... te deseo... te quiero locamente".
De decirle que no me importa nada y que lo acepto todo.
De sólo estar a su lado.
Y no. No hago nada. No digo lo que realmente quiero.
Porque... ¿De qué serviría?
Y me revuelvo entonces en mi propia angustia.
Me amarro las ganas... todas las ganas, y las ato fuertemente a la espalda.
Amordazo mi boca e intento silenciar corazón, alma, mente, cuerpo.
Ser solo un silencio, vacío y esteril.
Qué ganas también de ahogar esta necesidad que tengo de decirle "te necesito".
Pero me doy cuenta que en mi silencio rozo la parte más fecunda en mí.
Si me reprimo, me deprimo.
Y entonces grito, dolorosa angustia que se me escapa.
Qué rabia que tengo.
Qué deseo de destruirme y consumirme.
Qué miedo tengo.
Porque soy enteramente suya...
Tipo:
Confesando,
Truenos
martes, marzo 27, 2007
Correspondencia
No estoy sola en mi odio a mi cuerpo. Él también parece sentir lo mismo por la energía que lo habita. Y ni hablemos de mi mente, porque allí si que entramos en serios problemas...
El asunto es que luego de una extraña fiebre y una recaída de una tos recurrente, la doctora me diagnosticó "Inflamación de las vías respiratorias".
Claro, no podía esperar menos con la porquería de cigarrillos que he venido fumando los últimos 9 años...
Me había prometido que fumar sería el último vicio que dejaría en esta vida.No que no lo dejaría, sino que lo dejaría luego de haber superado todos los demás.Y, la verdad, en este momento de mi vida, creo que tengo bastantes defectos todavía...
Así que me toca cambiar de marca y volver a la antigua, mucho más cara, en versión light, que detesto. Lo que, espero, me obligará a reducir considerablemente la cantidad de cigarrillos fumados al día...
Ni modo.
Porque de dejar de fumar, ni me toquen el tema...
martes, febrero 13, 2007
Implosión
Tengo algunos días tratando de escribir este post.
Porque supongo que la mayor parte de lo que me pasa en esta vida, me pasa por bocona. Lo malo... y también lo bueno.
Vamos, que mis amigos saben que pueden confiar en mí, porque no puedo mentir.
Pero puedo ocultar. Como cualquiera.
Estoy obsesionada con el Hippias menor de Platón. Lo leí hace unos años, y empezó a fracturar muchas cosas en mi vida.
Fracturó mi decisión de no volver a la universidad.
Como fractura ahora la visión que tengo de mí misma.
Lo siento, no les haré un resumen.
Sólo mencionaré un detalle, como el darme cuenta dolorosamente que soy más del tipo de Aquiles que el de Odiseo. No soy una tipa astuta, soy una bocona.
Y aprendí de un amigo a jamás meter las manos en el fuego por lo que dije ayer, y también he aprendido que a veces es muy saludable comerse sus propias palabras. Aunque no sea dulce, ayuda a madurar.
Y me gusta un poema de Walt Withman, que habla de contradecirse porque contiene en su ser multitudes.
Creo que se refiere a que tiene opiniones encontradas en muchos aspectos de su vida.
Así funciona para mí el poema. Eso es lo que me dice de mí.
Así es como estoy ahora.
Atontada todavía por un golpe que acabo de darme.
Traté de responder una pregunta que no sé si requería contestación. Pero igual traté de responderla.
Y pasé toda la noche escribiendo.
Y al escribir, con el corazón tan abierto como pude, forzando al lenguaje y a las imágenes y al mismo corazón cada vez que oponían resistencia, empecé a sondear las profundidades de mi alma.
Sólo sondear. Lanzar un sonido y percibir como al rebotar se dibujan contornos de cosas... Cosas que todavía no entiendo ni sé cómo integrarlas a mi vida.
¡Oh! ¡La luz nocturna! ¡Qué distinta es a la solar!
Tomada absolutamente por esta cosa que me obliga a guardar silencio cuando quiero gritar, me debato entre el desconocimiento y la certeza de lo que quiero más que nada en el mundo, de lo que puedo y quiero hacer, de hasta dónde puedo llegar para obtenerlo.
Joder. Estoy hecha un verdadero lío.
En mi corazón, clavo rodilla y espada en tierra. Aferro Su talismán contra mi pecho.
Señora, apiádate...
Yo sólo sé que no sé nada.
Porque supongo que la mayor parte de lo que me pasa en esta vida, me pasa por bocona. Lo malo... y también lo bueno.
Vamos, que mis amigos saben que pueden confiar en mí, porque no puedo mentir.
Pero puedo ocultar. Como cualquiera.
Estoy obsesionada con el Hippias menor de Platón. Lo leí hace unos años, y empezó a fracturar muchas cosas en mi vida.
Fracturó mi decisión de no volver a la universidad.
Como fractura ahora la visión que tengo de mí misma.
Lo siento, no les haré un resumen.
Sólo mencionaré un detalle, como el darme cuenta dolorosamente que soy más del tipo de Aquiles que el de Odiseo. No soy una tipa astuta, soy una bocona.
Y aprendí de un amigo a jamás meter las manos en el fuego por lo que dije ayer, y también he aprendido que a veces es muy saludable comerse sus propias palabras. Aunque no sea dulce, ayuda a madurar.
Y me gusta un poema de Walt Withman, que habla de contradecirse porque contiene en su ser multitudes.
Creo que se refiere a que tiene opiniones encontradas en muchos aspectos de su vida.
Así funciona para mí el poema. Eso es lo que me dice de mí.
Así es como estoy ahora.
Atontada todavía por un golpe que acabo de darme.
Traté de responder una pregunta que no sé si requería contestación. Pero igual traté de responderla.
Y pasé toda la noche escribiendo.
Y al escribir, con el corazón tan abierto como pude, forzando al lenguaje y a las imágenes y al mismo corazón cada vez que oponían resistencia, empecé a sondear las profundidades de mi alma.
Sólo sondear. Lanzar un sonido y percibir como al rebotar se dibujan contornos de cosas... Cosas que todavía no entiendo ni sé cómo integrarlas a mi vida.
¡Oh! ¡La luz nocturna! ¡Qué distinta es a la solar!
Tomada absolutamente por esta cosa que me obliga a guardar silencio cuando quiero gritar, me debato entre el desconocimiento y la certeza de lo que quiero más que nada en el mundo, de lo que puedo y quiero hacer, de hasta dónde puedo llegar para obtenerlo.
Joder. Estoy hecha un verdadero lío.
En mi corazón, clavo rodilla y espada en tierra. Aferro Su talismán contra mi pecho.
Señora, apiádate...
Yo sólo sé que no sé nada.
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domingo, febrero 04, 2007
Como cualquiera
Cometo errores.
Digo cosas que se interpretan mal.
Callo lo que sí quiero expresar.
Me subo al tren equivocado.
Me bajo en la parada equivocada.
Olvido cosas significativas.
Recuerdo estupideces.
Me asusto ante las nuevas experiencias, los nuevos lugares, la gente nueva.
Aunque ya conozca gente, lugar, experiencia.
Me acuesto con uno que me gusta
y lo disfruto mucho.
Pero descubro que no he podido olvidar
Cierto olor... su sabor
su manera tan propia de besar
el brillo de su ojos tierra, oscuro fuego abrazador.
Aunque esté con muchos otros, aunque ame a muchos otros...
sigue siendo su espalda a la que me aferro,
sigue siendo su hombro el que muerdo.
Tal vez solo necesite un par de años más...
un par de amantes más...
Tal vez...
Aunque todo halla sido una mentira.
Fue mi "mentira vital".
Tal vez debí mencionarlo a tiempo.
Que todavía tiemblo cuando lo encuentro.
Que todavía debo hacer un esfuerzo sobre humano para no volver a sus brazos, Paraíso, Dulce Infierno.
Tal vez solo estoy mezclando recuerdos, en uno de esos momentos nostálgicos del mes ;P
Digo cosas que se interpretan mal.
Callo lo que sí quiero expresar.
Me subo al tren equivocado.
Me bajo en la parada equivocada.
Olvido cosas significativas.
Recuerdo estupideces.
Me asusto ante las nuevas experiencias, los nuevos lugares, la gente nueva.
Aunque ya conozca gente, lugar, experiencia.
Me acuesto con uno que me gusta
y lo disfruto mucho.
Pero descubro que no he podido olvidar
Cierto olor... su sabor
su manera tan propia de besar
el brillo de su ojos tierra, oscuro fuego abrazador.
Aunque esté con muchos otros, aunque ame a muchos otros...
sigue siendo su espalda a la que me aferro,
sigue siendo su hombro el que muerdo.
Tal vez solo necesite un par de años más...
un par de amantes más...
Tal vez...
Aunque todo halla sido una mentira.
Fue mi "mentira vital".
Tal vez debí mencionarlo a tiempo.
Que todavía tiemblo cuando lo encuentro.
Que todavía debo hacer un esfuerzo sobre humano para no volver a sus brazos, Paraíso, Dulce Infierno.
Tal vez solo estoy mezclando recuerdos, en uno de esos momentos nostálgicos del mes ;P
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sábado, enero 27, 2007
Dulce niño mío
Y... no sé todavía si me hizo bien hablar contigo.
Cierto, no podemos ayudarnos.
Pero lo diré una vez más: era inevitable que me enamorara de tí. Era imposible no amarte.
Lo siento de verdad. Hubiese sido mucho mejor de amiga.
Sé que mentiste. Sé lo que ocultaste.
Tal vez lo hiciste solo porque no estás listo para aceptarlo tú mismo. Ese es tu asunto.
De todos modos no fue tan malo hablarte.
Tal vez hubiese sido mejor en otro momento, con más tiempo, con más rabia.
La cosa es que en ese no decir... Que no te salvas.
Porque dices no y sigues allí, atándome, sin dejarme partir.
Y eso es lo que me da rabia.
También me da rabia que no pueda ser.
Realmente te amé.
Te amé muchísimo. Como a nadie más. Nadie más.
Y hubo momentos en que de veras me sentí amada por ti. Como nadie más.
Como nadie más me amó y como sé que no amarás a nadie más.
Lo que no significa que no vuelvas a amar. Ni yo tampoco.
Ni significa que no amaremos profundamente a alguien más en otra ocasión.
Pero fue muy lindo amarte, dulce cielo.
Fue muy lindo.
Quiero que sepas que no hubo nadie aparte de ti en este tiempo.
Es una tonteria, pero quería que lo supieses.
Cuando aquella vez dije "se acabó", no hablaba del amor.
Sé que lo sabes, pero dejame volver a decirlo.
Aquello "se acabó" porque no fuiste capaz de decir y yo no soportaba intuirlo.
Pero ya lo sé. Y cada vez las cosas encanjan mejor.
No voy a decirte que no habrá nadie más en el futuro. Aunque a veces me provoca cerrar esto contigo y no volver a abrir mi corazón nunca más.
Pero para que eso sucediese tendría que odiarte. Y no voy a hacerlo.
No voy a odiarme a mí misma.
No voy a destruirme.
Lo que sí voy a hacer es cortar con todos los lazos y dejar que te marches.
No voy a atarte a mi vida ni a mi destino de ninguna manera.
Ya estuviste. Ya fuistes.
Y fue absolutamente hermoso.
Incluso esta pena, este dolor, esta rabia y este miedo lo son.
Y todavía te amo y te quiero con locura.
Pero esto también pasará.
Y en un hipotético futuro, tal vez nos encontremos, y podamos sentarnos frente a frente con un café de por medio, riéndonos de la vida y felices de las vueltas que cada uno haya dado.
Comprendiendo.
Pero ahora no.
No hay nada que salvar.
Porque te amo demasiado para ser tu amiga.
Porque no soporto haber repetido mi historia.
Si pudiese verte solo una vez más...
En este momento no serviría de nada. Solo prolongaría el dolor.
¿Ya te dijé que te amé?
Pues lo hice.
Lo hago.
Y lo seguiré haciendo, aunque ya no lo vaya a expresar de la misma manera, aunque adquiera otra manera de mostrarse.
Aunque en este momento eso signifique arrancarte de mi ser y dejar de mirar atrás.
Cierto, no podemos ayudarnos.
Pero lo diré una vez más: era inevitable que me enamorara de tí. Era imposible no amarte.
Lo siento de verdad. Hubiese sido mucho mejor de amiga.
Sé que mentiste. Sé lo que ocultaste.
Tal vez lo hiciste solo porque no estás listo para aceptarlo tú mismo. Ese es tu asunto.
De todos modos no fue tan malo hablarte.
Tal vez hubiese sido mejor en otro momento, con más tiempo, con más rabia.
La cosa es que en ese no decir... Que no te salvas.
Porque dices no y sigues allí, atándome, sin dejarme partir.
Y eso es lo que me da rabia.
También me da rabia que no pueda ser.
Realmente te amé.
Te amé muchísimo. Como a nadie más. Nadie más.
Y hubo momentos en que de veras me sentí amada por ti. Como nadie más.
Como nadie más me amó y como sé que no amarás a nadie más.
Lo que no significa que no vuelvas a amar. Ni yo tampoco.
Ni significa que no amaremos profundamente a alguien más en otra ocasión.
Pero fue muy lindo amarte, dulce cielo.
Fue muy lindo.
Quiero que sepas que no hubo nadie aparte de ti en este tiempo.
Es una tonteria, pero quería que lo supieses.
Cuando aquella vez dije "se acabó", no hablaba del amor.
Sé que lo sabes, pero dejame volver a decirlo.
Aquello "se acabó" porque no fuiste capaz de decir y yo no soportaba intuirlo.
Pero ya lo sé. Y cada vez las cosas encanjan mejor.
No voy a decirte que no habrá nadie más en el futuro. Aunque a veces me provoca cerrar esto contigo y no volver a abrir mi corazón nunca más.
Pero para que eso sucediese tendría que odiarte. Y no voy a hacerlo.
No voy a odiarme a mí misma.
No voy a destruirme.
Lo que sí voy a hacer es cortar con todos los lazos y dejar que te marches.
No voy a atarte a mi vida ni a mi destino de ninguna manera.
Ya estuviste. Ya fuistes.
Y fue absolutamente hermoso.
Incluso esta pena, este dolor, esta rabia y este miedo lo son.
Y todavía te amo y te quiero con locura.
Pero esto también pasará.
Y en un hipotético futuro, tal vez nos encontremos, y podamos sentarnos frente a frente con un café de por medio, riéndonos de la vida y felices de las vueltas que cada uno haya dado.
Comprendiendo.
Pero ahora no.
No hay nada que salvar.
Porque te amo demasiado para ser tu amiga.
Porque no soporto haber repetido mi historia.
Si pudiese verte solo una vez más...
En este momento no serviría de nada. Solo prolongaría el dolor.
¿Ya te dijé que te amé?
Pues lo hice.
Lo hago.
Y lo seguiré haciendo, aunque ya no lo vaya a expresar de la misma manera, aunque adquiera otra manera de mostrarse.
Aunque en este momento eso signifique arrancarte de mi ser y dejar de mirar atrás.
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domingo, noviembre 12, 2006
Los Domingos

Pues no voy a referirme a un grupo de rock, ni de rancheras, ni de reguetón. No se emocionen mucho, que la cosa no va por ahí...
El hecho en cuestión es que yo ODIO LOS DOMINGOS.
Porque es el día en que el espítitu de Felipe, el amigo de Mafalda, se apodera de mi ser... Y dejo de ser quien soy para convertirme en una mezcla peligrosa de neurótica ambulante con psicopata ezquizoide con cierto gusto por el sufrimiento propio y ajeno. O sea, que me entra una angustia... que me vuelvo sadomasoquista... Pero llevando el placer a un terreno de sublimación intelectual, eh?
Para mí los domingos no son días normales. Dice Eros Ramazzotti en Dime qué día es: "pero los domingos me da pánico, pero los lunes son más trágicos". Y eso es lo peor de los domingos, que al día siguiente es lunes, cuando todo el enfrentarse a un mundo vuelve a empezar... Peleas con los jefes o profesores, trabajos que tienes que entregar, gente con la que tienes que hablar...
Sencillamente destesto los domingos. Evito hacer cualquier cosa importate ese día. Evito verme con la gente que quiero ese día.
Me he distanciado de muchas personas a las que amo sincera y profundamente, sólo porque el único día en que podemos vernos son los domingos. A veces me toca aguantar los chaparrones de quejas: "esa manía tuya...", y caras llenas de las ganas de contarme, las ganas de saberme.
Pero en general, entienden. Los que realmente importan suelen tener, a pesar del dolor, una tendencia instintiva hacia la compresión...
Que los domingos NO.
Y... No sé... Los domingos son los días para pasarlos en familia. Solo la gente con la que tienes una confianza demasiado grande. O la gente a la que no le tienes confianza pero que no puedes evitar. O sea, la familia.
Los domingos son los días para terminar de afinar los asuntos que dejaste pendiente por la resaca del viernes, y la del sábado. Terminar con las tareas interminables. Son los días para los compromisos. Para hacer las cosas que no te gusta hacer. Ir a la iglesia (cualquiera que sea tu religión), visitar a los parientes, ir a la casa de la novia...
Terminé con un tipo que pretendía visitarme en mi casa los domingos. Digo, estaba en proceso de tener "algo" con el sujeto... El primer domingo, vaya y pase, mientras no sea costumbre... Luego toda la semana sin saber de él... y vuelta el domingo siguiente a visitarme... "Qué te pasa, cabrón? Acaso crees que me voy a casar contigo?" No, que va... Yo solo quería sexo... Cosa que dificilmente iba a pasar en mi casa un domingo...
Los domingos te despiertas, te arreglas rapido en el baño y te vas para tu casa, a terminar de dormir lo que no dormiste, a matar el hambre que no se puede saciar de otro modo que comiendo en ropa interior, depués de un profundo duchazo, mientras te preguntas... No, mejor no te preguntas nada.
Son días para echarte en el sofa y mirar las comiquitas o dibujos animados. Para mirar las películas viejas en la televisión.
Los domingos eran los días del "perico" (huevos revueltos con tomate y cebolla), del pan sobado o francés, del jugo de naranja y el periódico. Eran los días en que desayunabas a mediodía, e invariablemente la comida te caía mal... Pero igual tenías que sentarte a terminar la tarea. 5 horas después, tú seguías con la mirada en los putos libros del coño, mientras el viejo veía la película de vaqueros y a cada rato interrumpían las carreras de caballos. Y a tí te dolía el estomago, porque el puto alcaselser no había hecho efecto, pero seguías con una puta hambre que no se podía saciar...
Eran los días en que Madre se perdía en algún lugar lejano, entre la cocina y su cuarto, a medio camino de las tareas y los libros, evitando al viejo, evitando las peleas inevitables, nacidas del exceso de amor y la falta de comunicación. El viejo se metía en sus "pulp fiction stories", evitando la frustración de no poder comunicarse con tantas mujeres que lo adoraban, y como estaba metido en sus libritos marrones en inglés, no lo perturbaba la vendita señal de "partida" y la voz de Ali Khan...
Una noche miraba una película con mi padre. Era una historia de los '70, un chico que tenía un hermano con deficiencias, y hacía todo lo que podía por ayudarlo. Estabamos sentados el viejo y yo juntos en el sofá, seguramente acaba de abrazarlo y nos quedamos viendo la pelí... De pronto la cercanía se hizo demasiado incomoda, y yo me hundí en el asiento al tiempo que el viejo se echó hacia adelante. Me subí la franela hasta la cara, tratando de secar disimuladamente con el borde las estúpidas lagrimas que se me acaban de escapar. Yo era muy llorona, y el viejo siempre me molestaba por eso.
Haciendo acopio de un valor extraordinario, mire hacia donde él estaba, para comprobar que no me había visto llorar. Ya dije que él se había hechado hacia adelante. No vi su rostro, solo el perfil, la pata de los lentes sobre su oreja y algo que brillaba resbalando...
¡¡¡EL VIEJO ESTABA LLORANDO!!!
Él, que siempre se metía conmigo, que siempre me fastidiaba por mi excesiva "sensibilidad"... Estaba llorando.
Supongo que me hice la loca y me levanté. No recuerdo bien, excepto que por un momento me quedé inmovil, temerosa de romper el momento, de que viera que yo lo había visto. Un terror cercano a la muerte me invadió.
No recuerdo como se secó la lagrima. Solo tengo grabada esa imagen -la pata, el perfil, el brillo de la lagrima- como si me la hubiesen impreso en el alma con hierro caliente.Nada volvió a ser lo mismo, ni esa noche ni las siguientes... Aunque yo me empeñara en actuar como si no lo hubiese visto llorar...
No voy a masticar esto.
Allí está y eso es todo.
Porque aunque lo mastique e intente digerirlo, hoy es un puto domingo.
Y no hay alcaselseres para el alma.
No voy a decirte nada más, excepto que odio los domingos.
¿Entiendes?
Tipo:
Confesando
viernes, noviembre 10, 2006
jueves, octubre 26, 2006
En una Harley

Aquí estoy, sentada en la frescura que toda una mañada de lluvia le ha concedido a este temprano mediodía. Por supuesto, presentes a mi lado, mi taza de café recién colado y mi caja de cigarrillos. Y monitor y teclado en una posición en la que puedo dejar escapar mi mirada por la ventana abierta. Al fondo, las notas de Patience y el suspiro de Axl. Después de eso, el silencio de la música, pero no el fin del sonido, ¡¡¡que vivo frente a la vía principal de mi pueblo!!! =DDD
Por el sol que ahora brilla, por la brisa que sopla... Me encantaría en este momento estar tendida en una hamaca a orillas de la playa. Así, mirando el cielo a traves de las palmeras, pensando en donde caerían esos cocos si se desprendieran, cerraría luego los ojos y haría lo posible por dejarme mecer en el sonido de las olas reventando en la playa, sintiendo como la brisa acaricia mi cuerpo casi desnudo...
Hoy me he tomado el día franco. Que falté a clases, pues. Me quedé dormida y luego cayó el aguacero.
Entonces fue cuando tomé el dichoso librito. Me dió curiosidad saber la manera en que alguien se había imaginado a Dios en una Harley. Quiero decir, alguien más...
En el libro, Joe -que es el nuevo nombre que Dios ha elegido ;) - le dice a la prota, Chistine Moore, que se "trasplante" a la playa. Le enseña también unas cuantas cosas, sus propios mandamientos. Me hizo gracia cuando se refirió a la "paciencia", y me ví escribiendo aquí algo que podría hacer Dios con su querida paciencia...
Pero fijate que no me fuí por allí. Tuve que hacer un alto en un momento, con los ojos llenos de lágrimas... Está bien, lo confieso, estaba llorando a moco tendido. Literalmente. Asqueroso, pero así fue.
Hice la pausa... Y tuve que admitir, en contra de todas esas batallas campales que he librado en la última década contra la memoria de mi padre, que el viejo tenía razón.
La felicidad está en vivir en la playa =DDD
Lo siento viejo, creo que tendrán que pasar algunas décadas más antes de qué te la razón en otras cosas. Pero en lo de la playa, allí si me rindo.
Disfruto mucho el tiempo que paso a solas conmigo en mi casa. No necesito cerrar los ojos para "verme" y "sentirme" frente a La Mar. La llevo dentro de mí.
Así que aquí estoy, habiendo faltado a una de mis clases favoritas con una de mis profesoras favoritas.
Aquí estoy, disfrutando a más no poder y sin sentimientos de culpa, de mi persona favorita con sus manías favoritas.
Aquí estoy, en la casa de mi madre, rodeada de la foto sonriente de mi sabia hermana menor, de la foto sugestiva del maravilloso hombre que amo, de mis estatuillas de Shiva y Kali, de la mirada atenta de Khrisnna, Babaji, Lahiri, Yuteswar y Paramahansa (quienes por cierto aparecen en la famosa portada del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta =D).
Aquí estoy, Joe... Meciendome en las olas de ese mar que llevo por dentro, el mismo que a veces no deja dormir, el mismo que ahora me arrulla y me disuelve, mujercilla de sal...
Aquí sigo, Joe... Tal vez sea bueno mudarme a la playa, pero es mejor saber que no necesito hacerlo.
Porque lo que más amo, lo llevo en mi corazón, 24x7. Porque lo que más amo lo llevo siempre conmigo y es mi mejor vestido. Porque puedo evocarlo en un solo momento, y borrar de un plumazo de alegría eternidades de melancolía.
Tenías razón viejo. La felicidad está en la mar.
Gracias ;)
Ésta es la manera en que decidí explotar hoy. Ondas expansivas de un amor ilimitado y tranquilo.
Después de todo, si Dios puede hacerse llamar Joe y acudir en una Harley... Supongo que no es tán loco que encuentre el Shangrila en los Valles del Tuy... ;DDD
Por el sol que ahora brilla, por la brisa que sopla... Me encantaría en este momento estar tendida en una hamaca a orillas de la playa. Así, mirando el cielo a traves de las palmeras, pensando en donde caerían esos cocos si se desprendieran, cerraría luego los ojos y haría lo posible por dejarme mecer en el sonido de las olas reventando en la playa, sintiendo como la brisa acaricia mi cuerpo casi desnudo...
Hoy me he tomado el día franco. Que falté a clases, pues. Me quedé dormida y luego cayó el aguacero.
Entonces fue cuando tomé el dichoso librito. Me dió curiosidad saber la manera en que alguien se había imaginado a Dios en una Harley. Quiero decir, alguien más...
En el libro, Joe -que es el nuevo nombre que Dios ha elegido ;) - le dice a la prota, Chistine Moore, que se "trasplante" a la playa. Le enseña también unas cuantas cosas, sus propios mandamientos. Me hizo gracia cuando se refirió a la "paciencia", y me ví escribiendo aquí algo que podría hacer Dios con su querida paciencia...
Pero fijate que no me fuí por allí. Tuve que hacer un alto en un momento, con los ojos llenos de lágrimas... Está bien, lo confieso, estaba llorando a moco tendido. Literalmente. Asqueroso, pero así fue.
Hice la pausa... Y tuve que admitir, en contra de todas esas batallas campales que he librado en la última década contra la memoria de mi padre, que el viejo tenía razón.
La felicidad está en vivir en la playa =DDD
Lo siento viejo, creo que tendrán que pasar algunas décadas más antes de qué te la razón en otras cosas. Pero en lo de la playa, allí si me rindo.
Disfruto mucho el tiempo que paso a solas conmigo en mi casa. No necesito cerrar los ojos para "verme" y "sentirme" frente a La Mar. La llevo dentro de mí.
Así que aquí estoy, habiendo faltado a una de mis clases favoritas con una de mis profesoras favoritas.
Aquí estoy, disfrutando a más no poder y sin sentimientos de culpa, de mi persona favorita con sus manías favoritas.
Aquí estoy, en la casa de mi madre, rodeada de la foto sonriente de mi sabia hermana menor, de la foto sugestiva del maravilloso hombre que amo, de mis estatuillas de Shiva y Kali, de la mirada atenta de Khrisnna, Babaji, Lahiri, Yuteswar y Paramahansa (quienes por cierto aparecen en la famosa portada del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta =D).
Aquí estoy, Joe... Meciendome en las olas de ese mar que llevo por dentro, el mismo que a veces no deja dormir, el mismo que ahora me arrulla y me disuelve, mujercilla de sal...
Aquí sigo, Joe... Tal vez sea bueno mudarme a la playa, pero es mejor saber que no necesito hacerlo.
Porque lo que más amo, lo llevo en mi corazón, 24x7. Porque lo que más amo lo llevo siempre conmigo y es mi mejor vestido. Porque puedo evocarlo en un solo momento, y borrar de un plumazo de alegría eternidades de melancolía.
Tenías razón viejo. La felicidad está en la mar.
Gracias ;)
Ésta es la manera en que decidí explotar hoy. Ondas expansivas de un amor ilimitado y tranquilo.
Después de todo, si Dios puede hacerse llamar Joe y acudir en una Harley... Supongo que no es tán loco que encuentre el Shangrila en los Valles del Tuy... ;DDD
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